Mi clase de rumano

Natalia Albarrán May 24, 2013 6
Mi clase de rumano

Foto: N.A.

“Estuve viviendo y trabajando en Bucarest un año y medio. Durante mi estancia visité casi toda Rumania, probé la comida rumana, de la que adoro los ‘’sarmale’’ y las ‘’ciorbe’’* y aprendí un poco de rumano. Un trozo del país se quedó incrustado en mi corazón”.

Me llamo Natalia, soy de Segovia y ahora que he vuelto a Madrid, quiero seguir estudiando rumano y así con estas líneas comencé, en abril de este año, mi primera clase de rumano en el Instituto Cultural de Madrid, por supuesto hablando en “românește” (rumano).

Es el tercer año consecutivo que el ICR (Instituto Cultural Rumano) ofrece cursos de lengua, cultura y civilización rumanas en su sede de Madrid situada en una casa señorial de la calle Marqués de Urquijo, frente al teleférico, a un paso del parque del Oeste. Al traspasar la enorme puerta de madera, nos encontramos con la recepción, siempre llena de folletos en los que encuentras información de los acontecimientos importantes de la cultura rumana en España, guías de libros rumanos traducidos al español o periódicos de actualidad. En el largo pasillo están las aulas donde recibimos las clases, y al final del mismo, bajando unas escaleras hasta el sótano encontramos la recién inaugurada biblioteca.

Este es mi segundo año en los cursos y veo caras nuevas. Somos doce personas en total, cada uno de nosotros con una historia interesante detrás.

Pedro Pablo ha estado varias veces en Rumania, incluyendo unas cuantas bodas. ¡Da gusto oirle hablar! Es la fuente de sabiduría de la cultura popular rumana; con él he aprendido lo que es una ”pomană”**, qué significa “casă de piatră’’*** y muchas de las costumbres tradicionales, que no pude descubrir mientras vivía en Bucarest. Luís Miguel aprendió a bailar “Hora”**** cuando asistió el año pasado a los cursos de verano de la Universidad de Cluj Napoca.

Borja realiza una tesis de literatura francesa, su novia es rumana y aprende para compensar la diferencia lingüística con ella. Este es uno de los motivos habituales por los que los españoles se deciden a aprender este nuevo idioma, al igual que Alejandro, que se casa en menos de un mes con una rumana. Tendrá boda civil en España y boda ortodoxa en Rumania. Rodrigo, que también aprende rumano por su novia, lleva varios años asistiendo a los cursos de la Escuela Oficial de Idiomas en España.

Gema es licenciada en Administración de empresas y viajó a Brașov el verano pasado. Leticia aprende rumano porque ha vivido en Bucarest y su marido trabaja allí desde hace cinco años, al igual que el hijo de Concha, que lleva en Rumanía también 5 años. Carlos es ingeniero y estudia porque su empresa se ha expandido a Rumanía y tiene que realizar frecuentes viajes al país.

Casi todos han visitado Rumania en una o varias ocasiones, sólamente dos de ellos no han estado todavía allí, una es Nieves, que aunque ha sido azafata, no conoce Rumania y su viaje del año pasado se aplazó en el último momento. Francisco Javier, doctorando en la universidad de Filología Clásica, nos ha enseñado que se puede aprender un rumano casi perfecto desde España. Nuestras miradas se dirigén a él cuando nos encontramos con un caso casi imposible de dativo o cuando nadie sabe qué pronombre corresponde a la frase analizada.

Nuestra profesora, Dana, es de Craiova. Su clase no se limita solo a la gramática o la teoría, sino que nos cuenta historias interesantes de la vida en su país, tanto actuales como de antes, nos habla de música, literatura y nunca faltan los debates en los que tenemos que defender nuestras posiciones.

Nos vemos los martes y los jueves y al final de cada clase siempre salgo con una sonrisa en la boca, y con ganas de mirar un vuelo para volver a ser feliz en Rumania.

 

Ciorbe* = sopas

Pomană** =  Comida ofrecida en honor del muerto después del entierro y de las misas de recuerdo

Casă de piatră*** = Literalmente casa de piedra. Es una forma habitual de desearles a los recién casados un matrimonio sólido y un próspera vida juntos.

Hora**** = Baile típico rumano en el que los bailarines se cogen de la mano y forman un corro.

6 Comentarios »

  1. María May 26, 2013 at 11:53 - Reply

    Qué envidia me das Natalia , puedes aprender rumano y has comido los ricos “sarmale”. Tras ir varias veces a Rumanía aún no los he probado y vivo en España pero lejos de poder acceder al Instituto Cultural Rumano.
    Te felicito por tus vivencias.

  2. crina September 7, 2013 at 18:09 - Reply

    Tambien hay muchos rumanos con los que puedes practicar aqui en España

  3. Alex December 25, 2013 at 14:13 - Reply

    Gracias Natalia, estoy casado con una mejur rumana y estoy aprendiendo rumano (sin que ella lo sepa). He viajado varias veces a su pais y estoy enamorado de su gente, su comida, sus paisajes y de una mujer rumana excepcional.
    Gracias por las referencias que das, me serviran para el proximo viaje, poder hablar con su familia y darles a todos una sorpresa.

  4. Rumaneante March 24, 2015 at 02:17 - Reply

    ¡Hola, Natalia! Me ha encantado leerte, yo también salgo siempre con una sonrisa en la boca de las clases de rumano. 😀 Hace poco he empezado un blog para todos los que hablen español y quieran aprender rumano. Explico todo paso a paso, para los que parten de cero y quieren aprender lo más básico. 🙂 En fin, ¡por aquí dejo en enlace! https://rumaneando.wordpress.com/

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