Fusei şi făcui, mi primera vez en Oltenia

Silvia Petcu March 22, 2013 3
Fusei şi făcui, mi primera vez en Oltenia

Foto: SP

Mi primer contacto con la gente de Oltenia se produjo a los dieciséis años cuando estudiaba español en el Instituto Cervantes de Bucarest. Allí conocí a A., de Craiova, una “olteancă” de pura cepa, que me llamó mucho la atención y con la que, por supuesto, até un fuerte lazo de amistad que dura hasta hoy. La gente de Craiova se caracteriza por su carácter abierto, parlanchín y hospitalario. Tienen fama de ser muy orgullosos y de estar muy apegados a su tierra. No vas a encontrar a nadie en Rumania que esté tan orgulloso de su ciudad o de su equipo de fútbol Universitatea Craiova, que, por desgracia, ya no está en la liga rumana, lo cual rompió los corazones de más de uno de los olteni forofos del fútbol. Tal y como decía un amigo mío de Craiova: mi gran amor fue este equipo que jamás me ha dado nada, fue un amor incondicional.

univ craiova

Se dice de la gente de Oltenia (olteni) que se enfadan rápidamente y que son muy cabezotas. Muchas veces cuando los ves hablando, parece que estén discutiendo. A la hora de hablar, en Oltenia se emplea más el pretérito indefinido, la forma de fusei (fuí), făcui (hice) que el compuesto: am fost (he ido), am făcut (he hecho). Esto se ha convertido en su seña de identidad. Son un poco como los gallegos en España, que también utilizan más el indefinido.

Desde que conocí a A. quise visitar Craiova, y no había tenido la ocasión, hasta hace unas semanas, cuando mi otra amiga, I., me invitó a su casa, a conocer su ciudad y a su familia. Conozco a I. desde hace dos años, y tiene muchísimos amigos de Craiova, que viven y estudian en Bucarest, así que mi visita prometía ser una muy movida.

Viajé a Craiova en tren, compré los billetes con un día de antelación, en la agencia de viajes de CFR que está en el centro de Bucarest. Al ser estudiante de master me hicieron descuento pero según tengo entendido se puede llegar hasta allí de una forma más barata. Hay un tren que sale el viernes, sobre las nueve de la mañana, desde Bucarest, y regresa de Craiova el domingo, por la tarde, sobre las seis. El precio total del billete no supera los 30 lei. Vamos, ¡un chollo!.

Durante el viaje de ida, me senté al lado de tres muchachas, una de ella tenía el mismo destino que yo, mientras que las otras dos iban a Târgu Jiu. Fueron muy abiertas y simpáticas, especialmente la chica de Craiova que al enterarse de que era mi primera vez por su tierra, me dijo lo que tenía que ver: los parques, los bares, las calles, los sitios…. Hablamos de la forma de ser de la gente de esta zona, me enseñó regionalismos y expresiones coloquiales típicas. Lo pasé genial, fue una gozada y el comienzo de un fin de semana que prometía mucho.

Llegué por la tarde, mi amiga me esperaba con su coche. Fuimos directamente a su casa, a conocer a su familia, a su gatita, a cenar y a cambiarnos de ropa. No me había hecho ningún plan, no conocía nada de la ciudad y quería que todo fuera espontáneo tal y como sucedió.

Mi primera impresión fue muy positiva: la estación de trenes está restaurada y me gustó muchísimo la arquitectura de los pisos, que al igual que en Bucarest, es muy comunista, pero se diferencia un poco en cuanto al estilo. También me gustó mucho que puedes ir a todos los sitios andando, es una gozada ya que en Bucarest pierdes muchísimo tiempo yendo de un lado para otro.

Mi amiga me llevó a ver una obra de teatro en un bar, bastante cultureta, que se llama Play. La vida nocturna de Craiova es bastante animada. Hay muchos garitos, discotecas, todos con nombre extranjeros, cosa que me llamó mucho la atención. Está el Irish, el Legends, el Vintage, el Vértigo, el Snoopi, el One… y un montón más. Realmente Craiova no tiene nada que envidiar a Bucarest, sobretodo cuando los mojitos son tan baratos. Nos paramos en One, donde hay una bebida algo rara, con un nombre muy gracioso: bubblegum, que, de entrada, parece inofensiva pero si te tomas unos cuantos chupitos, acabas… muy borracho.

bubblegum

El sábado por la mañana nos dedicamos a patear la ciudad principalmente los museos y la catedral, que es preciosa. Fuimos al Museo de Oltenia, a la Casa Baniei, donde se dice que vivió Mihai Viteazul, y al Planetario. ¡Sí! Poca gente sabe que hay algo así en Craiova.

En la Casa Baniei hay muchas secciones que se pueden visitar. La entrada, para los estudiantes cuesta 2.5 lei, y puedes ver la manera en la que vivían los olteni antiguamente, sus costumbres, los trajes tradicionales que llevaban, cómo trabajaban la tierra, las herramientas necesarias para este tipo de trabajos y las alfombras que hoy en día cuestan un ojo de la cara. También se puede visitar una casa, hecha al más puro estilo oltenesc. En el Planetario puedes ver documentales muy interesantes de todo tipo, acerca del sistema solar y dentro del mismo edificio hay también un museo de ciencias naturales.

museo

El centro de Craiova es enteramente peatonal y la plaza principal se llama: Plaza de Mihai Viteazul, una de las más importantes figuras históricas de Rumania. Bajo su liderazgo se hizo la primera unión estatal de lo que es hoy Rumania, y quedó en la historia de Craiova como el gran Ban de Craiova. El término de Ban es el título más alto de una familia boyarda, siendo en este caso la familia de los Craioveşti, de los que el más conocido es Mihai Viteazul (en español Miguel el Valiente). Los Ban poseían el derecho de acuñar moneda utilizando su propia imagen (el origen de la palabra rumana ban, como subdivisión del Leu rumano está en estas monedas).

mihai viteazu poza

En Oltenia la gente es muy religiosa y va mucho a misa. Son muy famosas las comilonas de caridad (pomană) de los olteni para conmemorar la muerte de algún familiar. A este tipo de comidas atiende muchísima gente y es una costumbre muy arraigada. La ciudad tiene muchísimas iglesias arquitectónicamente interesantes y muy bien cuidadas.

biserica

Después de recorrer la ciudad, volvimos a casa a comer y a echar una siesta y por la noche salimos de marcha. En Oltenia una de las comidas típicas es el guisado de puerro pero no llegué a probarlo. Comí otros platos típicos rumanos como sarmale, sopa de perişoare (albóndigas) y de postre empanada de manzana.

Lo bueno de esta ciudad es que se puede llegar a todos sitios andando lo que hace más sencillo cambiar de bar. Mis amigos me llevaron en coche, por unas curvas cerradísimas, a ver la ciudad iluminada. Es una de las cosas que sin duda tienes que hacer.

El domingo lo dedicamos a levantarnos tarde. Mi amiga quiso que conociera el bar de su adolescencia cosa que seguramente no haría una persona de una gran ciudad. En Craiova, sí porque la gente se rige por otros valores y respetan más cosas, como los amigos de la infancia. El sitio se llama Snobi y está situado muy cerca del parque más famoso de la ciudad, diseñado por un arquitecto, al que no fuimos porque hacía muchísimo frío. Hay que dejar cosas para otra vez también.

Como mi tren salía por la tarde, desde el pub pasamos a recoger mi maleta y luego, fuimos directamente a la estación, donde, cuando te anuncian el tren en vez de ponerte la típica musiquilla mecánica te ponen una versión de M-a făcut mama oltean (canción folclórica típica de la zona), lo cual nos produjo a todos una carcajada.

El viaje de regreso a Bucarest fue muy ameno, yo estaba muy cansada ya, pero era un cansancio placentero y me fui de Craiova con muchísimas ganas de volver algún día.

Fue uno de los mejores fines de semana de este año, espero tener muchos más parecidos a este. Craiova me encantó y la gente que conozco y que es de allí, me ha aportado muchísimo. Los mejores recuerdos los tienes cuando estás rodeada de gente maravillosa y sinceramente, en esos momentos, el sitio ya cuenta menos.

 Para saber más

  • Craiova está a 227 km de Bucarest (unas 3 horas en tren) y es la capital del distrito de Dolj al sur de Rumania. Situada a orillas del rio Jiu cuenta con unos 200.000 habitantes.
  • Constantin Brâncuşi, el conocido escultor rumano, era de la región de Oltenia (Hobița, distrito de Gorj).
  • El puerro es uno de los productos típicos de esta zona. Cada otoño en la localidad de Băileşti, se celebra el Festival del Puerro y el Vino donde se pueden degustar vinos y comidas típicas de la zona a base de puerro.
  • Se dice que la famosa canción “M-a făcut mama oltean” (Me nací oltean) se compuso en 1809 en honor al famoso bandolero (haiduc) Iancu Jianu.

 

3 Comentarios »

  1. Domlngo March 23, 2013 at 03:39 - Reply

    Sumamente interesante el relato de su vivencia Silvia. Lo he leido varias veces para fijar cada detalle. Como me gustaria estar en esos lugares! !!!!!!!

  2. Alex March 28, 2013 at 14:26 - Reply

    Creo que la próxima vez que visite Rumanía iré a Oltenia, me has despertado la curiosidad.

  3. Silvia March 28, 2013 at 20:37 - Reply

    ¡Muchas gracias! Craiova es una pasada, os va a encantar si vais.
    ¡Un saludo!

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