El teatro Idish en Argentina

Talía Delgado May 24, 2019 0
El teatro Idish en Argentina

Foto: Paula Nannini

En el marco de la sexta edición de las Jornadas de Cultura Sefardí, organizada recientemente por el Instituto Cervantes en Bucarest, Argentina en calidad de invitado, clausuró el evento hablando sobre los sefardíes y la comunidad judía en el cine y el teatro al otro lado del Atlántico con la proyección de dos documentales. El primero titulado ´´En busca de Sefarad´´ (Carina Gurovitz y Paula Castiglioni, Argentina, 2017) sobre los judíos sefarditas que emigraron a Argentina y el segundo titulado ´´El Teatro Idish´´ (dirección Uri Gordón, Actor Moisés Berko Jablkowski, Argentina, 1991) que narra la creación por parte de los inmigrantes judíos europeos de un teatro en lengua Idish.

A la presentación de este último documental y posterior mesa redonda acudieron Renée Jablkowski – Consultora de Educación del CEP – Centro de Educación para la Participación (Argentina) y Tomás Leivi – Consultor del Departamento de Psicoanálisis y Derechos Humanos del CEP (Argentina) hija y nieto de uno de los fundadores del Teatro en Idish en Buenos Aires, junto a Carlos María Vallarino, Consejero de la Embajada de Argentina en Rumanía, con quienes tuvimos la ocasión de hablar en esta entrevista sobre la inmigración judía en Argentina, el origen Teatro Idish, por qué surge, cómo contribuyó no sólo a la integración de los judíos en Argentina sino también al enriquecimiento cultural del país  y de que manera el arte se convirtió en herramienta de participación comunitaria y social de los inmigrantes.

Tomás Leivi: El teatro Idish fue hecho muy a pulmón, con la colaboración de todos y estuvo muy ligado al partido comunista de entonces, hablamos de la década de los 40 dentro de la gran oleada migratoria judía que hubo en Argentina. En la Argentina comenzaron a llegar inmigrantes masivamente desde el año 1880, en un primer momento fueron mayoritariamente españoles e italianos, si bien al comienzo del siglo XX con la proliferación de los pogromos en Europa oriental y la intensificación de las persecuciones de los judíos estos comienzan a migrar sobre todo procedentes de países de Europa oriental. A partir de la crisis económica de 1929 y la hiperinflación alemana empiezan a llegar masivamente migrantes judíos de Centro Europa y de ahí es que tradicionalmente se divide a la diáspora judía en sefardíes y asquenazíes. Los primeros son los que fueron en su momento expulsados de España en 1492 y se establecieron en su mayoría en el Magreb, Marruecos, Argelia y Túnez, y los segundos son aquellos que vivían en Alemania, República Checa, Polonia, Hungría y Rumanía muchos de ellos. Es a partir de los años 20 y 30 que comienzan a emigrar primero debido a las duras condiciones de vida que se vivían en Europa y después a partir de 1933 con el ascenso del nazismo y las persecuciones raciales.

Como era común en la época traían varias ideas, unos comunistas, otros anarquistas y este teatro en particular fue fundado por simpatizantes y afiliados del partido comunista pero no era una compañía de teatro o un mega productor sino que todo se hacía muy horizontal y colaborativo, no eran actores profesionales pero sin embargo en esa época al no haber todavía televisión y al no estar el cine difundido hasta unas décadas después, el teatro era no sólo una forma de entretenimiento sino también una forma de vida, de cohesión social y de pertenencia.

En el documental mi abuelo cuenta que había mucha gente que vivía muy ligada al teatro porque había ensayos todos los días y después de las funciones siempre iban a tomar algo, a comer e interactuaban actores y público, los actores no eran estrellas sino parte de la comunidad y se creaba algo muy lindo. Había funciones toda la semana y los fines de semana había varias funciones y prácticamente no había quien no hubiera visto determinadas obras de teatro que además se publicitaban en periódicos en Idish en Buenos Aires que dejaron de salir hace unas décadas. Recuerdo cuando era chico todavía existían allá por los 90, después alguno se digitalizó y ahora tengo entendido que no sale más.

Este teatro estaba ubicado en un barrio llamado Once que es el corazón de la judería de Buenos Aires donde hay dos barrios que son eminentemente judíos, uno es este y el otro es Villacrespo, son barrios donde conviven teatros, comercios, sinagogas, restaurantes y todo lo relacionado con la cultura judía. Hoy en día está un tanto más desfigurado antes en Buenos Aires estaba más guetificado por decirlo de alguna manera existía el barrio italiano que era La Boca, el español que era Monserrat, estaba el judío que era San Telmo y Once, pero hoy en día más bien conviven varias colectividades. Este teatro fue muy emblemático por eso porque era el teatro del pueblo, estaba en pleno corazón del barrio judío, y tenía gran nivel de popularidad se hacían obras clásicas, otras que no habían sido escritas en Idish pero que adaptaban. Coexistían muchos teatros judíos no sólo este había muchas obras en cartel y más que teatro judío era teatro Idish porque se dirigía a gente que hablaba ese idioma y todos los que lo hablaban fueron la generación que emigró y a lo sumo una generación más porque durante mucho tiempo se enseñó en las escuelas, de hecho la generación de mis padres aprendió el Idish en la escuela y ellos se comunicaban con sus padres y familiares en Idish con lo cual podían también asistir al teatro. En mi generación eso ya se cortó, no sólo porque yo no fui a una escuela en la que se enseñara sino porque directamente se dejó de enseñar en las escuelas, es un idioma que va hacía la extinción irremediablemente.

Renée Jablkowski: Yo fuí a una escuela Idish hasta el tercer grado y luego dejaron de darlo cuando se impuso el hebreo porque con la constitución de Israel el Idish no daba identidad se suponía y por otro lado la gente que se fue integrando en la Argentina a medida que iban muriendo los abuelos dejaban de hablar Idish porque ya no lo necesitaban.

Tomás Leivi: Fue ahí que hubo un debate muy importante desde el punto de vista idiomático que atravesó digamos al todo el judaísmo durante todo el siglo XX. La diáspora europea del siglo XIX hablaban el Idish, principalmente los judíos alemanes y el ladino para los judíos de origen sefardí, entonces cuando se constituye el estado de Israel hay un importante debate respecto a que lengua utilizar porque el hebreo antiguo era una lengua muerta que ya no se usaba y digamos hubo migraciones tanto de Europa oriental como de Europa Central y de toda la región Caucásica hacía Israel así como todos los que estaban en el Magreb pertenecientes a la cultura sefardí. Hubo un personaje clave que fue quien de alguna manera hizo determinadas reformas al hebreo antiguo para adaptarlo a la modernidad y es uno de los pocos ejemplos de un idioma moderno impuesto activamente por el Estado para unificar a la población judía que la verdad no tenía nada que ver una con otra. No tenía nada que ver un judío de Marruecos con uno de Rumania, incluso en algún momento durante los 60 y 70 encontraron en Etiopía judíos negros que mantenían todos los ritos judíos acordes al Antiguo Testamento y que eran posiblemente descendientes de la reina de Saba y que de alguna manera fueron activamente repatriados por el gobierno de Israel para hacer una especie de panjudaísmo.

Al crearse Israel en la Argentina misma se empiezan a dar este tipo de debates si seguir enseñando Idish o empezar a impartir el hebreo, si migrar o no, sionistas versus anti sionistas, es decir todo el judaísmo del siglo XX está irremediablemente atravesado por la idea del Estado Nación que es algo que el judaísmo no había tenido desde hacía veinte siglos. Antes de la guerra incluso la gran decisión de los judíos perseguidos en Europa era si migrar a Palestina incluso antes de la creación de Israel o migrar al nuevo mundo. Migrar a Palestina significaba establecerse en colonias en un carácter casi de apátridas porque era un protectorado británico conviviendo con una población que no era hostil para nada, pero para hacerse una idea del lado de mi familia paterna, mi abuela tenía cuatro hermanos, de esos cuatro mi abuela y su hermana vinieron a la Argentina, un hermano se estableció en Palestina quince años antes de la creación de Israel, y el cuarto desapareció durante la guerra. Es bastante paradigmático y se describe ampliamente en un libro que se titula ¨La destrucción de los judíos Europeos¨ de Raúl Hilbert donde se describe lo que sucedió con todas esas comunidades.

Todo esto para decir como de alguna manera el nacimiento y existencia de Israel con su propia lengua tuvo muchos efectos incluso en un país tan periférico como la Argentina, un país que llegó a tener según tengo entendido la cuarta comunidad judía del mundo en cuanto a número de población se refiere tras Israel, EE:UU y Rusia. Hoy en día creo que ese número se redujo bastante por el nivel de asimilación que es muy superior al de otros países del mundo dado que Argentina ha sido tradicionalmente un país de inmigrantes. La asimilación de la comunidad judía, los casamientos mixtos, etc. es infinitamente más grande que en otros países como en EE.UU dónde es muy difícil  encontrar un judío por más que trabaje en una empresa cualquiera que no tenga amigos judíos o que se case con alguien que no lo sea, no digo que no pase, pero no es lo habitual, es más cerrado quizá que la sociedad argentina que es un crisol de culturas.

Renée Jablkowski: Tengo recuerdos muy vivos de este Teatro y del ambiente que se vivía. Mi padre junto con un grupo de amigos bohemios, muy bohemios nos llevaban de pequeños a sótanos con un olor que aún recuerdo cada vez que llego a esas salas under, ellos necesitaban hacer el teatro en Idish.

Cada vez que había alguna función salían como los vendedores de verduras a la calle ¡hoy hay funciónnnn! y así anduvieron unos cuantos años según palabras de mi padre en su último año de vida me contó cómo hicieron para hacer un teatro como el que hicieron y que desde su fundación fue de primerísimo nivel con salas giratorias, algo que no había en la Argentina hasta entonces. Él me dijo bueno nosotros no teníamos un peso ni siquiera para alquilar salas, pero sabíamos que la comunidad judía tenía mucho dinero entonces iban los actores uno por uno al empresario y le preguntaban si quería tener un teatro en Idish y le decían que cuánto podían aportar, para cuántos ladrillos, asientos etc. y a los dos años se hizo el teatro de esa colecta. Hay un video, que un primo mío cineasta hizo, donde se ve el día de la inauguración una cola que daba la vuelta a la manzana con toda la gente que quería ver el teatro y que había puesto dinero y se ve a mi padre en ese video quitando aún los restos de pintura de la ventana de la puerta de entrada.

Cuento todo esto que parece una anécdota sin importancia porque siendo presidente y fundadora en el 93, del Centro de Educación para la Participación me parece que la participación, el deseo, la necesidad, la pasión por algo hay que ejercerla, y entonces en esto que cuento se ve porque era gente humilde que trabajaba mucho y cobraba poco aun así el recuerdo que tengo yo es que tanto él como sus amigos  trabajaban de 8 a 19 de la tarde y después se iban a los ensayos, después venían a mi casa donde vivíamos muy humildemente. Mi madre aparecía como a las dos de la mañana con la comida que había, todos fumaban mucho como locos, jugaban a las cartas y comentaban los ensayos, y al día siguiente vuelta a levantarse y así sucesivamente. Lo comento porque me parece que no hay otra manera hoy en día si no es por el arte, este o cualquier otro, si no es por la creación por el fomento de la creatividad que se va a poder conseguir que la gente siga siendo gente, digo gente, digo persona, digo ser humano, y realizarte en algo que te llena que te interesa.

Se inauguró este teatro que era totalmente de izquierdas con una sola finalidad porque el teatro se llamaba Teatro Idish para el Pueblo y la finalidad era acercar a grandes escritores del teatro a los inmigrantes establecidos en Argentina en su mayoría masas proletarias. Al poco tiempo Perón lo cerró por ser fundado por Comunistas. Una anécdota absolutamente personal es cuando yo llegué al colegio al poco de cerrarlo y tenía 9 años, ¡Señorita, señorita, reinauguraron el TIP! le dije a la maestra, ¿ y qué es eso? me preguntó.

Lo reinauguraron y allí funcionó muchos años haciendo grandes obras las puestas en escena eran buenísimas. La concurrencia era masiva porque era el único teatro en Idish y se fue muriendo a medida que la gente se fue instalando en su trabajo, las generaciones iban pasando y por otro los actores deseaban comenzar a hacer teatro en español, todo eso los dividió y fue la primera fractura que hubo, y comenzaron a hacer teatro en español de la misma calidad. Durante la existencia del teatro fueron invitados a Chile a hacer teatro en Idish al mejor teatro de Santiago el equivalente al Teatro Real de Madrid, o el Colón de Buenos Aires, y lo llenaron también y después muchos actores argentinos empezaron a estudiar en las salas de teatro con los profesores de Idish en español y fueron integrándose poco a poco. Así fue que el grupo fundador se retiró y empezó a trabajar en salas muy pequeñas, abandonaron ese edificio original por desigualdades ideológicas y mi padre hasta el final de sus días luchó por mantener el Idish y el teatro en Idish vivo. Ahora no existe más, hay un Instituto el IWO que lo enseña y da algunas clases.

Tomás Leivi: Una cosa que uno ve entre la generación de mis abuelos y la de mis padres es que todos los inmigrantes judíos que vinieron a la Argentina vinieron en condiciones de casi extrema pobreza. Mis abuelos contaban que por ejemplo en los barcos cuando venía ya llegando a América no quedaban prácticamente plantas que adornaban el barco porque se las comían. Y llegaban a un país próspero que estaba en pleno crecimiento y era literalmente hacer las Américas porque venían de condiciones de vida muy difíciles en Polonia, Ucrania, Rusía, etc. y creo que hay algo también en la cultura judía urbana porque hubo muchos que se establecieron en colonias rurales pero hay algo en la cultura judía urbana, un deseo de ascenso social profesional. Me imagino que el teatro también habrá tenido alguna influencia importante en eso lo digo porque creo que nadie de estas generaciones de mis abuelos vino siendo profesional de nada, pero el esfuerzo que hicieron todos para que sus hijos estudiaran y fueran profesionales fue muy grande. En general se dedicaron al comercio y progresaron con pequeños comercios en una época en la que la Argentina ni era difícil trabajar y establecerse aprender el idioma y poder mandar a sus hijos a la universidad y es algo muy de la cultura inmigrante que se refleja en una obra de teatro conocida no judía que se llama Mi hijo el doctor, que revela los sueños de profesionalización de los hijos de los inmigrantes. Supongo que el teatro como vehículo de transmisión de la cultura habrá tenido un rol importante en tratar de insuflar en los hijos cierta pasión por la cultura, el estudio y no sólo por el comercio en una época en la cual también era común empezar a trabajar desde pequeño.

Renne Jablkowski: El teatro justamente tenía una función social, no se iba sólo para mirar y divertirse, se iba también a aprender a informarse como cuando uno lee un libro y posteriormente discutirlo y pensar sobre uno mismo. Y es lo que dice Tomás en mi casa nunca me dijeron tenés que estudiar, era algo natural que yo siguiera ese camino aun sabiendo que ellos no habían estudiado.

Carlos María Villarino: El papel de los inmigrantes en Argentina es muy importante dado que es un país que se armó con inmigrantes. Desde 1910 aproximadamente la Argentina multiplicó su población por diez a base de las diferentes corrientes migratorias, italianas, españolas y por supuesto que la inmigración judía tuvo su lugar. Primero desde Rusia y Ucrania después de Lituania, Polonia, Rumanía y por eso la asimilación en un país que se formó con ideas liberales se institucionalizó muy rápido, es un país que se generó con los inmigrantes y  ellos generaron al país.

Por ejemplo, Alberdi, un gran filósofo, jurista y diplomático argentino, padre de la Constitución de 1853, hablaba siempre de que era necesario poblar la Argentina, asimismo un conocido historiador argentino habla de una nación para un desierto argentino en un prólogo que hace sobre la necesidad de construir una nación. De hecho, el lema de Alberdi era gobernar y poblar y bajo esos lemas se recibieron  inmigrantes de todas partes  de Europa, y no sólo porque también vinieron inmigrantes libaneses, sirios pero regresando a la cuestión específica de los judíos hay que decir que el grado de asimilación fue impresionante, para poner un ejemplo recientemente hemos tenido miembros del gobierno de origen judío, rectores de universidades, el actual ministro de Economía es judío, y no representan minorías sino todo un partido político, intelectuales y gente totalmente integrada en el país.

Todo esto nos hace reflexionar acá cuando hablamos de estos documentales en Idish y sobre los sefardíes en Argentina, estamos hablando de nuestras raíces, de nuestras raíces culturales porque para nosotros es redefinirnos, es pensarnos es muy importante y es un punto asimismo de conexión con Rumanía y con prácticamente toda Europa. Argentina es la sumatoria de los inmigrantes y si alguna característica particular tiene Argentina que cabe destacar es cómo te enriquece la diversidad cultural y nosotros somos un vivo ejemplo de eso y lo seguimos siendo, porque hoy en día seguimos recibiendo inmigrantes de otros países también de Latinoamérica y siempre va absorbiendo a quien llega, es un lugar dónde es fácil asimilarse.

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