“Mi viaje en el mundo de la educación comenzó en un skatepark” ,Traian Brumă (fundador de la Universidad Alternativa)

Hispatriados June 30, 2019 0
“Mi viaje en el mundo de la educación comenzó en un skatepark” ,Traian Brumă (fundador de la Universidad Alternativa)

Foto: Ignacio Rodríguez

Practico el patinaje agresivo desde hace años. En un skatepark si miras alrededor verás personas

aprendiendo guiadas por el placer de aprender. Intentas el movimiento, te caes y lo vuelves a

intentar sin parar mientras te cargas de energía al ver a otros intentándolo. Esa es mi referencia

sobre lo que un entorno de aprendizaje debe ser.

Comencé mis estudios en la Universidad Politécnica de Bucarest donde después de año y medio

llegué a la conclusión de que los odiaba, obtenía buenas notas, pero no disfrutaba de aprender. Todo

era como un mal teatro donde ellos pretendían que nos enseñaban y nosotros que aprendíamos.

Intenté convencer a algunos de mis colegas para hacer una página web para criticar a los profesores

y expresar nuestras opiniones, pero nadie quería meterse en problemas. Alguien me dijo que existía

una organización de estudiantes. La asociación tenía apenas tres personas y ninguna actividad

concreta, organizaban alguna fiesta y poco más. Yo tampoco sabía qué hacía una asociación de

estudiantes, pero era una forma de involucrarme en hacer algo.

Al poco tiempo me inscribí en la Asociación Nacional de Estudiantes, allí teníamos encuentros con

el Ministro de Educación nos involucramos en el proceso Bolonia, que es un protocolo firmado por

todos los Ministerios de Educación europeos sobre determinados principios comunes a practicar en

la enseñanza, entre ellos el aprendizaje centrado en el estudiante, pero en la práctica nada de todo

esto no sucedía. Después de cuatro años de actividad nos dimos cuenta de que ninguna universidad

había cambiado, las universidades estaban enquistados en una forma obsoleta de educación en el

que ellos dicen lo que hay que hacer a los estudiantes y estos lo acatan. Así funciona el sistema

educativo y se necesita mucho interés por parte de los docentes para que haya un cambio, pero eso

lamentablemente no existe.

Al acabar mis estudios no quería ser ingeniero sino transformar las universidades. Sabía que

cambiarlas desde dentro era muy difícil pero quizá podíamos crear un lugar para demostrar que es

posible educar de otra forma, un lugar donde el estudiante fuera el protagonista y guionista de su

propio aprendizaje. Así nació la idea de la Universidad Alternativa y durante ocho años nos

dedicamos a construir este modelo paso a paso. El principal escollo con el que nos encontramos fue

que la gente nos tomara en serio. Por un lado, cuando les decíamos a nuestras familias y conocidos

que estábamos construyendo una universidad diferente no se lo tomaban en serio, fue difícil

convencerlos de que al menos nos dejaran intentarlo en vez de ponernos a buscar trabajo. Por otro

lado la gente que nos apoyaba, nos veía como jóvenes llenos de ilusión pero tampoco creían de

verdad en lo que estábamos construyendo.

Tuvimos un margen de tres a cuatro años para desarrollar el modelo de aprendizaje en el que se

basaría nuestra universidad. Comenzamos con el aprendizaje entre homólogos o instrucción entre

pares aprendiendo los unos de los otros y poco a poco fuimos añadiendo mentorados, consultoria,

entre otras cosas. Posteriormente el reto fue hacerlo sostenible porque hasta entonces nos

basábamos en patrocinios y fondos. Todos en el equipo sentíamos que si no demostrábamos que las

universidades con aprendizaje autodirigido eran posibles y eficaces les confirmaríamos que no

existe alternativa. Queríamos crear un nuevo mundo basado en la libertad de la gente para explorar

sus pasiones pero el problema era que no había un sitio fuera para que quienes iban florenciendo en

este ambiente pudieran encajar naturalmente. Tal y como lo entiendo ahora antes de crear una

educación diferente necesitas un mundo diferente. La gran decepción conforme pasaban los años

era que nos dábamos cuenta que la sociedad era exactamente igual al sistema universitario que

queríamos cambiar.

Después de ocho años de dedicación continua al proyecto sentí la necesidad de hacer una pausa.

Viajé durante dos años por el mundo conociendo gente que intentaba también cambiar el

aprendizaje en las universidades. Este viaje cambió mi perspectiva, me di cuenta de que nuestra

idea necesitaba una estrategia holística porque estábamos trabajando en una micro escala. El viaje

me ha permitido tener una visión crítica sobre cómo funcionan las cosas en el mundo, ha cambiado

mi capacidad para empatizar y mis motivaciones. Mi motivación inicial para la Universidad

Alternativa era que la gente joven decidiera sobre su vida, construyera su camino en base a sus

pasiones, que generara cierto impacto social, pero entonces no era consciente del nivel privilegiado

en el que vivo, vivir en una ciudad, ser hombre, ser blanco, eso antes no lo veía, pero después de mi

viaje entiendo todas esas otras realidades y te das cuenta que construimos algo desde una posición

privilegiada. Lo que realmente me importa ahora es la posibilidad de que la gente jóven centre su

energía en los márgenes, en los lugares donde realmente la sociedad trata de cambiar.

Hay todo tipo de movimientos que para mí forman parte de ese margen que está transformado el

mundo. Slow Food, Movimientos Indígenas, Open Sources Softwares, Food Soveragnity,

Permacultura y muchos otros empujan desde esa esquina para que el sistema cambie. Comparten los

mismos valores y la misma visión sobre cómo los seres humanos deberían interaccionar pero

presionan en diferentes áreas. Esos movimientos atraen de forma natural a los jóvenes porque

ambos están buscando su lugar. Los jóvenes se sentirán más atraídos por construir que por quedarse

en el centro, que representa la universidad que te “indoctrina” en la forma de pensar de la sociedad

actual y la lógica del presente. En los próximos 10 años quiero enfocarme en crear un sistema

operativo para este tipo de entornos de aprendizaje con la esperanza de que la gente joven alrededor

del mundo quiera construir sus propias universidades. Si logramos que un millón de estudiantes

creen este espacio de aprendizaje tendremos una alternativa a la universidad clásica.

El cambio que quiero ver está relacionado con transformar nuestros sistemas basados en la avaricia,

en la necesidad de tener el poder y el control sobre las cosas, esa es la forma en la que se estructura

el mundo actual y sueño con una sociedad donde todo se haga a pequeña escala y humanamente, un

mundo colaborativo donde la gente coopere y aprendan unos de otros.

 

*Esta historia se realizó en colaboración con Epix y forma parte también de la producción de la serie Europe Rising. Conoce más acerca de Epix en IG: @epix.world y @epix.ve / FB: @epix.ve

*Edición y Corrección: Alexandra Cona y María Milián

*Edición y Asistencia de Edición de fotos: Chepina Hernandez y Astrid Hernández

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