La recuperación de la Memoria Histórica en Rumania

Talía Delgado March 26, 2017 1
La recuperación de la Memoria Histórica en Rumania

Foto:Liana Timotin

Las recientes condenas a los torturadores Ion Ficior y Alexandru Vişinescu, el inminente juicio a dos antiguos oficiales de la Securitate y dos antiguos ministros de interior por complicidad en la muerte por torturas del disidente y poeta George Ursu en 1985. La inauguración hace poco del  primer monumento oficial a las víctimas del comunismo y la aprobación en el Senado del proyecto de ley para la creación de un Museo Nacional del Comunismo son las últimas novedades que se suman a los esfuerzos de recuperación de la memoria histórica en Rumania siendo,desde la condena oficial del Comunismo en 2006, los pasos más visibles que se han dado en esta dirección en la última década.

A lo largo de los 27 años trascurridos desde la caída del Comunismo ha habido varias iniciativas, públicas y privadas, encaminadas a la recuperación de la memoria histórica que han pasado desapercibidas o en general se desconocen Lo que todas ellas tienen  en común es el uso de la historia oral como herramienta de trabajo y de difusión.

En materia de memoria histórica, los pioneros son dos fundaciones, la Fundación Memoria y la Fundación Academía Cívica. Ésta última, considerada la madre de las iniciativas en Memoria Histórica, fue creada en 1994 por la escritora y disidente política Ana Blandiana y su marido Romulus Rusan para gestionar el primer memorial a las víctimas existente en Rumania. Con el apoyo del Consejo de Europa lograron poner en pie el Memorial de Sighet, pese a los duros ataques en la prensa y a la oposición del gobierno de entonces.

Situado en la región de Maramureş, en una antigua cárcel para prisioneros políticos rehabilitada, el Memorial es más que un simple monumento, es un proyecto integral de recuperación de la Memoria Histórica que hace las veces de museo del Comunismo, centro educativo y homenaje a las víctimas de la represión. En 1998 el Consejo de Europa situó a Sighet como uno de los principales lugares de mantenimiento de la memoria junto con el Memorial de Auschwitz y el de la Paz en Normandia. El Memorial cuenta con una réplica en Bucarest, Memorial de las Vícitimas del Comunismo y de la Resistencia, ubicado en una casa antigua de una discreta calle del centro de la ciudad donde puede verse una parte de la colección de materiales gráficos y audiovisuales sobre el pasado comunista del país que contiene el original.

Academia Cívica fue una de los primeras en utilizar la historia oral en iniciativas de memoria histórica y posee un vasto archivo de testimonios de víctimas de la represión. El archivo, abierto a los investigadores, se encuentra en su Centro de Estudios, un departamento que indaga en el pasado comunista, publica libros, estudios, biografías, testimonios y organiza eventos para difundir sus hallazgos.

¨El proyecto de Historia Oral se ha ido ampliando y ultimamente hemos empezado a recopilar testimonios de vida cotidiana durante el Comunismo. También sacamos partido a lo que ya tenemos, por ejemplo hemos selecciondo parte de las entrevistas de las víctimas para que los visitantes del Memorial de Sighet escuchen fragmentos y hemos publicado también los testimonios en nuestra colección de libros ¨. explica Ioana Boca, directora ejecutiva de la Fundación.

La fundación ha sido pionera también en implicar a las nuevas generaciones en el descubrimiento de su pasado para ayudar a la conservación de la memoria histórica. En 1998 crearon la Escuela de Verano de Sighet donde durante una semana 100 jóvenes participaban en charlas, conferencias y talleres con intelectuales, historiadores, víctimas de la represión, entre otros. La Escuela de Verano se ha organizado ininterrumpidamente hasta hace dos años cuando la falta de fondos les impidió continuar esta actividad a la que ya han encontrado una variante, una Escuela de Otoño que se celebrará por primera vez este año en Cluj.

La Fundación Memoria fue creada en 1990 por iniciativa del médico y escritor Banu Radulescu, prisionero político durante 7 años, quiso recopilar los testimonios de los supervivientes de las cárceles comunistas, y el régimen en general dada la avanzada edad de sus protagonistas. Los hizo públicos a través de la revista Memoria, única de este tipo existente en los países del bloque soviético, que se publica ininterrumpidamente desde entonces. A sus 85 años, Micaela Ghiţulescu, presa política durante 4 años, se sigue ocupando de la revista junto a dos colaboradores.

¨Banu era un gran comunicador y logró los apoyos necesarios para crear la revista. La revista fue toda una novedad y un éxito todo estaba muy reciente y queríamos que se conociera la verdad. Nunca nos ha faltado material y preferimos artículos que adjunten documentos o fotos que corroboren lo que se narra en el artículo. Porque la memoria y las personas desaparecen con el paso del tiempo pero los documentos permanecen¨.

Esfuerzos públicos

La condena oficial del Comunismo en 2006 marcó un punto de inflexión en cuanto a recuperación de la memoria histórica en Rumania. La condena, para unos simbólica y tardía y para otros necesaria, trajo consigo medidas concretas como la entrega de los archivos de la Securitate y leyes que indemnizaban y restituían los bienes expropiados a las víctimas.

Un año antes se había creado el Instituto para la Investigación de los Crimenes Comunistas y Memoria del Exilio Rumano (IICCMER) institución pública encargada de investigar violaciones de los derechos humanos cometidos durante la dictadura comunista y comunicarlo a los órganos judiciales competentes. Fruto de una de sus investigaciones han sido las condenas en 2015 y 2017 de los torturadores Vişinescu y Ficior. La institución, que también realiza estudios y actividades educativas, cuenta con un equipo de arqueólogos para las exhumaciones de fosas comunes. La más reciente en el campo de trabajo de Periprava, en el Delta del Danubio. ¨ Aparte de Periprava hemos hecho ya varias. Estamos creando un banco de ADN para identificar los cadáveres y ayudar a las familias porque hay muchos esqueletos aún por identificar en todo el territorio rumano¨ explica Radu Preda, Presidente del ICCMER.

Para la Asociación de Antiguos Prisioneros Políticos las exhumaciones han supuesto un gran logro tras una dura batalla que aún continua tal y como cuenta su presidente Octavian Bzoja.

¨Tras la condena del Comunismo la Fiscalía Militar dijo que no se podían condenar estrategías, doctrinas, movimientos o partidos, que las leyes condenan a las personas y si decís que ha habido muertos ¿dónde están los cadáveres?. En ese momento comenzamos con las exhumaciones. El ICCMER, recibía cartas a diario de hijos de desaparecidos, de pastores, guardianes y guardabosques que sabían dónde se enterraba a los ejecutados y que no habían hablado nunca por miedo a correr la misma suerte. Entonces comenzaron los sondeos y hemos encontrado muchas fosas¨.

El Consejo Nacional para el Estudio de los Archivos de la Securitate (CNSAS), creada en 1999, es la institución encargada de administrar los archivos de la antigua polícia política, la temida Securitate. Tras la caida del Régimen Comunista la sociedad rumana tuvo grandes expectativas de la autoridades públicas en relación a la apertura de estos archivos y a las purgas de agentes y colaboradores de la policia secreta. Pero éstas no podían satisfacerse de la noche a la mañana debido tanto a la complejidad de las tareas encomendadas a la institución como a la cantidad de aspectos administrativos y legislativos necesarios para poder llevar a cabo ese trabajo. Desde su creación hasta el 2005 su mayor escollo fue la negativa de las instituciones herederas de los archivos de la polícia política a traspasarlos. Solamente a partir del 2006 la transferencia de archivos se aceleró, pero aún hoy quedan muchos por entregar. Actualmente tienen 26 kilómetros de archivos lo que les convierte en el tercero más grande de Europa.

´´Quizá no impresiona tanto el volumen de los archivos como la mentalidad de un sistema que puso en marcha todo este mecanismo de control, que ayudaba al régimen a mantener el poder. Impresiona más aún si tenemos en cuenta la población existente, la extensión del país y el número de expedientes que custodiamos·. Afirma Cristina Anisescu, responsable de Departamento de Investigaciones.

CNSAS asegura el libre acceso a los archivos personales de la Securitate, revela las identidades de los antiguos oficiales e informadores y verifica su posible pertenencia o colaboración con la Securitate de los candidatos a puestos públicos. Al igual que ICCMER, llevan a cabo estudios y actividades educativas destinadas a diseminar información sobre las acciones represivas de la Securitate y sus consecuencias en la sociedad Rumana. En el 2010 se creó, dentro del departamento de Programas Educativos, el Centro de Historia Oral que surge a iniciativa del personal, formado por tres empleados, ante la necesidad de quienes consultaban sus archivos de hablar con alguien y contar su historia. Según cuenta Cristina Anisescu la coordinadora del centro ¨Cuando leen su dossier sienten que se les derrumba la vida, les parece irreal, no creen que su marido o hijo hayan sido informadores y sufren un shock. A veces simplemente charlamos con ellos, los escuchamos, actuamos con mucho tacto, porque nos confían sus vidas¨.

El Centro recopila los testimonios de quienes voluntariamente, tras consultar su expediente, deseen contar su historia a cámara ya sean víctimas, informadores o ex agentes de la Securitate. Hasta el momento han realizado 330 entrevistas y continúan haciéndolas a diario. Metodológicamente ha sido difícil recopilar los testimonios dado que no había precedentes y basándose en su experiencia han desarrollado un método de compilación a caballo entre la entrevista psicológica y la historia oral. Las entrevistas pueden consultarse libremente previa solicitud al centro.

¨Leer estos expedientes es una terapia social que nos ayuda a completar nuestra historia. Cuando desaparece la rabia inicial, el dossier es una pieza más del puzzle de su vida y sus testimonios aportan datos relevantes que podemos usar en las investigaciones¨. explica Anisescu

Los sentimientos con respecto al Comunismo y lo que supuso son duales en la sociedad rumana por un lado están quienes muestran cierto hartazgo por el tema, pese a que apenas si se debate o se publican informaciones al respecto y quienes sienten añoranza por aquella época en la que consideran que vivían mejor que ahora. En las escuelas apenas se estudia el período comunista y por eso en el 2007 se introdujo una asignatura optativa.El año pasado el Ministerio de Educación, junto al ICCMER, inició un proyecto piloto, financiado con fondos europeos, para crear un paquete educativo multimedia destinado a impartir en los Institutos la asignatura optativa ´´Historia Reciente de Rumania´´. El proyecto, dirigido a unos 5000 alumnos, ha formado a más de mil profesores para acercar de forma interactiva la historia a las escuelas. El objetivo de este proyecto es que los alumnos conozcan y entiendan la historia del Comunismo rumano para crearse su propia imagen del pasado y dar respuesta a determinados momentos de la historia que son interpretados de forma diferente en la memoria colectiva.

Dentro del proyecto se ha creado un Centro Piloto para la Historia Reciente de Rumania, situado en la Fortaleza 13 de Jilava, antigua cárcel para presos políticos. El Centro está abierto a las escuelas que quieran organizar actividades educativas relacionadas con la historia reciente. Aparte de recorrer el fuerte y conocer su historia, se pone a disposición de los profesores y alumnos documentales, fotografías, audios y otros materiales interactivos.

Las Escuelas de Verano han sido otra modalidad efectiva para que los jóvenes aprendan sobre su pasado. Inspiradas en la de Sighet, se celebran en antiguas prisiones rehabilitadas, están organizadas por ONG’s con el apoyo de IICMER como la de Pitești y de Râmnicu Sărat que han celebrado este verano su quinta y cuarta edición respectivamente. Octavian Bjoza presidente de la Asociación de Antiguos Prisioneros Políticos considera importante este tipo de escuelas.

¨Son muy importantes para que los jóvenes aprendan del pasado, tanto como las condenas que, aunque tardías, al menos ayudan a que se hable del Comunismo . Hay que seguir luchando por la memoria, he renunciado a todo, incluso a mi familia para concentrarme en esto. Doy charlas en las escuelas, he hablado ya con casi 9000 alumnos, me encanta hablar con los jóvenes, es una sensación increíble. Me levanto cada día y pienso: no puedo creer que sigo vivo teniendo en cuenta por lo que he pasado¨.

La importancia de la historia oral y de los documentales

La historia oral ha jugado un importante papel en la recuperación y mantenimiento de la memoria histórica. Los primeros en entender su importancia fueron los propios represaliados. A la caída del régimen los prisioneros políticos enseguida se movilizaron para hacer públicos los testimonios de los horrores comunistas. Casi todas las iniciativas de memoria histórica existentes hasta el momento utilizan la historia oral. Si en un primer momento los proyectos se dedicaron a la recopilación de testimonios de antiguos prisioneros políticos, partisanos y deportados, a lo largo de los años, con la desaparición de muchos de ellos, la atención se ha ido centrando en otros aspectos de la vida durante el Comunismo, las colectivizaciones, la vida de las mujeres, la supervivencia, la justicia, etc. La historia oral sigue siendo una herramienta de trabajo vital para estas organizaciones porque sirve además para crear materiales accesibles al público que ayuden difundir la memoria histórica.

Los primeros en utilizar esta metodología fueron la ya mencionada Academia Cívica y el Instituto de Historia Oral de Cluj creado en 1997 por Pompiliu Teodor junto al profesor Doru Radosav, actual director del Instituto. Anteriormente el profesor Radosav ya había utilizado la historia oral para recopilar testimonios sobre la resistencia anticomunista en diferentes regiones del país. Este fue el primer proyecto del Instituto y es hoy en día una de las más completas colecciones de testimonios orales que existen sobre este tema en el país. Otra colección importante del Instituto son los testimonios de los deportados a Bărăgan en los años cincuenta.

Estas dos organizaciones han sido escuelas informales en las que jóvenes historiadores se han formado y han aprendido la importancia que la historia oral tiene como metodología de trabajo. Muchos de ellos han llegado a CNSAS, ICCMER dónde han continuado trabajando en estos temas otros han creado sus propias organizaciones. Si algo tienen en común todos estos jóvenes historiadores es que consideran que el pasado no es patrimonio exlusivo de investigadores. Creen que hay que sacar la historia de los archivos y del mundo académico para hacerlo accesible al público. En la historia oral, el lenguaje audiovisiual y el contacto directo con el público han encontrado la manera de difundir y de ayudar a mantener la memoria histórica. Valeriu Antonovici, antropólogo, y profesor de Historia Reciente en la Universidad de Ciencias Políticas conoce de primera mano la importancia de la historia oral

He observado que las nuevas generaciones no están tan interesadas por los libros como por lo audiovisual. Para ellos tiene un mayor impacto, porque una cosa es leer que murieron 500.000 personas que apenas puedes imaginarte y otra es ver una película en la que personas que han vivido esa experiencia explican de viva voz qué sucedió. Con las películas crece su nivel de interés sobre un tema que desconocen y que pueden luego completar con lecturas a posteriori).”

Esa misma opinión comparte Gabriela Dobre, historiadora y presidenta del recién creado Centro para la Memoria y Estudios de Identidad:

¨Ultimamente pienso mucho en lo que sucederá en el futuro. Si tanto supervivientes como expertos nos dedicamos sólo a hablar entre nosotros, el conocimiento nunca llegará a otras personas y, quedará del comunismo una caricatura de lo que fue. Y esa idealización del comunismo viene de la falta de conocimiento sobre lo que sucedió y ese debería ser nuestro papel como historiadores¨.

Los documentales han sido una de las formas elegidas para dar salida a muchos de los proyectos de de memoria basados en historia oral. El primer documental emitido por la televisión pública rumana tras la caída del régimen fue “ El Memorial del Dolor” (Memorialul Durerii). El documental, producido por Lucia Hossu Longin, recopila en 120 capítulos los testimonios de 200 personas narrando persecuciones, la vida en los cárceles y campos de trabajo asi como diversas acciones represivas de la Securitate durante el Comunismo. Asimismo aparecen torturadores, oficiales de la Securitate contando, a cámara abierta y sin remordimientos, sus acciones. El documental tuvo un gran impacto social ya que hasta el momento no se habían hecho públicos estos temas, ni era un momento favorable para hablar de los mismos. El documental abrió el debate público sobre la necesidad de recuperar la memoría histórica y conocer el pasado del país.

Alin Mureşan, jóven historiador y fundador de la ONG, Centro de Estudios de Historia Contemporánea, conoce bien el impacto del lenguaje audiovisual. Hasta ahora ha producido y escrito el guión para los documentales, ¨Desenmascaramiento¨ (2011) sobre torturas en la prisión de Pitești y ¨Tras el telón de acero¨ (2013) sobre el Comunismo en Rumania.

¨Tras el Telón de Acero va dirigido a un público extranjero que desconoce la dureza del Comunismo en Rumania mientras que Desenmascaramiento surgió mientras trabajaba en mi segundo libro sobre Pitești. Para el público es imporatante el relato directo, por eso en ambos les dejamos a ellos que contaran la historia.¨

Un proyecto independiente de recuperación de la memoria histórica también ha elegido un documental como forma de expresión. Los historiadores Valeriu Antonovici y Gabriela Dobre presentaron en el 2013 un documental autofinanciado sobre las deportaciones. El documental ¨Historias de Bărăgan. Recuerdos de la Siberia rumana” narra los testimonios de algunas de las más de 40.000 personas procedentes de localidades limítrofes con la frontera de Yugoslavia que fueron deportadas en junio de 1951 en las llanuras de Baragan donde tuvieron que sobrevivir en duras condiciones hasta 1955 cuando los liberaron.

¨Antes había hecho dos documentales. A raíz de estas experiencias hacer documentales se transformó en una nueva forma de investigación histórica. En 2011 hablé con Claudia para hacer algo sobre las deportaciones a Bărăgan al ser un tema poco explotado. Nos centramos en Călărași donde todavía quedaban algunos de los pueblos construidos por los deportados¨, cuenta Valeriu Antonovici.

¨Investigo las persecuciones políticas del Comunismo y además soy de Călărași. Valeriu me comentó su idea y me pareció interesante profundizar en este asunto. Tres años después seguimos presentándolo en las Univesidades y ha despertado mucho interés entre los jóvenes lo cual no esperábamos porque no es algo muy conocido por la opinión pública ¨. explica Gabriela Dobre.

Tras esta experiencia Valeriu y Gabriela han sentado juntos las bases del recién creado Centro para la Memoria y Estudios de Identidad.¨ Queremos que sea un lugar de encuentro entre el mundo académico y el público, un punto de transmisión de la memoria a los jóvenes. Queremos que accedan a la información a través de documentales, teatro, debates y exposiciones.,¨ explican ambos.

El Museo del Comunismo

Uno de los aspectos más polémicos en los últimos diez años ha sido la creación del Museo Nacional del Comunismo. Existen posiciones encontradas al respecto, por un lado quienes consideran que debería ser un museo de los crímenes del Comunismo y quienes creen que el Comunismo engloba muchos más aspectos.

¨No admitiremos un museo del Comunisno sino uno de crímenes del Comunismo. ¿Qué quieren, que mi sufrimiento se exponga al lado de los trofeos de Ceaușescu , al lado de Nadia y de Hagi ? No aceptaremos algo así,¨ afirma Octavian Bjoza, presidente de la Asociación de Antiguos Prisioneros Políticos.¨

Por su parte Ioana Boca, directora ejecutiva de Academía Cívica, considera que un museo del comunismo debe abarcar muchos aspectos y no es sencillo incluirlos todo en un sólo proyecto. De la misma opinión es Cristinas Anisescu coordinadora del Centro de Historia Oral del CNSAS

´´Hay que evitar caer sólo en la victimización. Debería haber museos regionales o pequeñas réplicas, no uno grande porque así la comunidad entra en contacto con la historia local, que les es es más cercana que la nacional¨´.

De momento no hay un proyecto firme si bien recientemente el Senado aprobó un proyecto de ley que de momento no ha llegado al Parlamento y no se espera que lo haga en breve. Según cuenta Alin Mureşan, Director ICCMER ¨es necesario que exista un museo porque han pasado 45 años y como institución, tenemos que fijarnos un objetivo. El museo sería nuestra razón de ser institucional¨.

Lo que se desea ante todo es un museo integrador y moderno que sea atractivo tanto por el contenido como por la forma de presentarlo. El espejo en el que se miran es el Museo del Horror de Budapest o el de Auchwitz aunque entre los expertos hay quienes opinan que sería mejor crear un museo virtual accesible no sólo a todos los rumanos sino también a visitantes extranjeros.

Trascurridos 27 años desde el fin del Comunismo, el país continúa su transición y los recientes acontecimientos recuerdan lo mucho que aún queda por hacer. Se reconocen los pasos dados en esta dirección, pero existe la impresión de que todo va muy lento, que algunas cosas llegan demasiado tarde. En lo que todos los implicados en estos proyectos coinciden es en la importancia de recuperar y mantener la memoria histórica porque está ligada al presente del país.No puede entenderse Rumania hoy sin un debate abierto y un análisis del pasado. Es necesario para cambiar las cosas en el país, para que los jóvenes entiendan el origen de los actuales problemas y tengan herramientas para lidiar con ellos. La situación social, política y económica de Rumania es consecuencia directa de las políticas comunistas y del continuismo de los primeros años, porque sigue habiendo en cargos clave antiguos miembros del partido, oficiales de la Securitate, hijos o nietos de estos. Quizá el deseado Museo del Comunismo ayude a aglutinar todas estas iniciativas y a darles visibilidad. Mientras tanto los jóvenes, cada vez más implicados en conocer su historia reciente, aseguran que el pasado no vuelva a repetirse.

(Reportaje elaborado con el apoyo del programa de Becas para Periodistas Extranjeros del Instituto Cultural Rumano (ICR).

 

Un comentario »

  1. Claudia June 14, 2017 at 09:28 - Reply

    Magnífico trabajo Hispatriados.Buen ejemplo para que en España se tomara modelo de como gestionar la Memoria Histórica.

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