La gran protesta

Talía Delgado February 2, 2017 1
La gran protesta

Foto: Dan Mihai Balanescu

300.000 rumanos salieron anoche a las calles a protestar una vez más en contra del recién aprobado decreto ley que despenaliza los casos de corrupción. Mitad de ellos en la capital y la otra mitad repartida entre las principales ciudades del país. Ha sido la mayor protesta de los últimos veinte años.

Desde por la mañana se sabía que la de anoche iba a ser épica. A lo largo de la mañana fueras donde fueras el tema de conversación giraba en torno a las protestas del martes y a cómo esta segunda, la de anoche, iba a ser aún más sonada. Bucarest amaneció con una energía diferente, flotaba en el aire una mezcla de excitación, expectación y miedo. En la calle, en el trabajo, en las tiendas no había lugar dónde no se comentara esta cuestión. En el metro corporatistas, estudiantes y trabajadores se decían unos a otros que iban a asumarse a las protestas porque era necesario, porque afectaba a todos y ya era hora de hacer algo. Otros manifestaban su miedo como dos señoras en la cola del pan que recordaban que así de la misma forma comenzó la Revolución del 89, muchos otros se mostraban circunspectos, no sabemos quien está pagando a estos manifestantes, no creo que sea así de espontáneo como dicen era lo más repetido.

Desde las 9.00 de la mañana ya había gente protestando en Plaza Victoriei, en su mayoría estudiantes y pensionistas que mantenían viva la llama encendida la noche anterior querían con su presencia recordar a los políticos que no se iban a mover de allí. La plaza de las protestas enfrente de la sede del Gobierno no se quedó vacía ni un sólo momento ayer.

En las oficinas la gente miraba las actualizaciones y compartía informaciones de última hora.Mmuy pocos podía sacarse de la cabeza lo que acababan de vivir y lo que aún estaba por suceder. Las redes sociales eran un hervidero de propuestas, ideas, fotos, artículos compartidos, quedadas para ir juntos por la noche a la manifestación.

Los medios de comunicación no paraban de actualizar sus informaciones, añadiendo detalles de última hora. La llamada de atención de las autoridades europeas a Rumania por una ley que echa para atrás todos los esfuerzos llevados a cabo en los últimos 8 años en materia de justicia y lucha contra la corrupción, las declaraciones de embajadores extranjeros mostrando su preocupación por las consecuencias de esta ley, los posibles procedimientos legales que pudieran anular este decreto ley antes de su plena entrada en vigor en el plazo de diez días y la solicitud hecha por el Presidente Klaus Iohannis para que intervenga en Tribunal Constitucional fueron las principales noticias del día.

Mientras, la clase política reaccionaba de diferente manera tras la primera noche de protestas. La oposición de centro derecha anunciaba una moción de censura para el actual gobierno, el Ministro de Justicia, Florin Iordache, se mostraba sorprendido por las protestas y peticiones de derogación del decreto ley y no entendía el malestar generado.

Conforme se iba acercando la hora prevista para el inicio de la manifestación el ambiente fue cambiando. La gente intentaba salir antes del trabajo, algunos temían que se desbordara la plaza por el efecto llamada, habia quienes se mostraban preocupados por posibles incidentes antes tanta afluencia de gente. El aire de la ciudad era otro, se respiraba una mezcla de ilusión, miedo e incertidumbre. Había energía de revuelta. A las 19.30 ya había unas 50.000 personas en la plaza y mareas de gente circulaban por las calles adyacentes de acceso a la Plaza.

A las 20.00 el metro está lleno, en los andenes grupos de manifestantes con parcartas y banderas tricolor. S e oyen los primerós cánticos y eslóganes, en cada parada sube gente diversa y abrigadísima para resistir las bajas temperaturas nocturnas que alcanzan los 12 bajo cero. Hay ambiente carnavalero, pancartas, disfraces, máscaras.Jóvenes, viejos, familias, todos pendientes de las redes sociales, el gran movilizador de estas protestas. Se comparte con extraños las últimas noticias de facebook o wasap.

Los vagones van llenos de esperanza, de ganas de gritar su descontento y sobre todo de luchar. Se revisan los cargadores, las baterias nadie quiere quedarse sin poder contar lo que se está viviendo, algo que se anticipa va a ser histórico. Se cruzan las miradas, nos reconocemos en silencio, sonreímos, nos sentimos unidos. Apenas una parada para llegar a la Plaza. La excitación es máxima no cabe nadie más en los vagones y los andenes siguen llenos de gente. Se suceden las llamadas, los mensajes, los puntos de encuentro. Crece la impaciencia, una avalancha multicolor se prepara para bajar, apenas un minuto nos separa del centro de las protestas.

Al bajar el metro está lleno, no se puede caminar de la gente que hay y las plaza está tan llena que incluso es difícil llegar a la superficie. Al salir a la calle te golpea el sonido de cientos de miles de voces gritando al únisono, „Ladrones Ladrones”, las aceras, la carretera, todos los alrededores están desbordados de gente apenas puede uno moverse. La gente está sorprendida, ¡en Rumania, no lo hubiera pensado nunca, mira cuantos somos, no me lo puedo creer! .Un mar de pancartas y banderas ondean por encima de las cabezas de los manifestantes, se lee todo tipo de eslóganes muchos de ellos irónicos y sarcásticos propios del humor socarrón rumano. De repente todos saltan al únísono coreando si no saltas no te importa lo que pasa“. La calle enloquece y durante unos segundos todos se suspenden en el aire. El sonido de trompetas, tambores y la indignación de la gente reverberan en la Plaza. Predomina el buen ambiente, no hay rabia, no hay agresividad es pura indignación. En los corrillos se comentan principalemente los motivos por los que cada cual han venido y la sorpresa por el gran número de manifestantes.Se improvisan cánticos, se abuchea a los políticos, los antidisurturbios no tienen nada que hacer todo discurre pacificamente.

Las motivaciones de los manifestantes son similares, que no se rían de nosotros, que ya está bien de tanta corrupción, que tienen una resposabilidad cívica, que hay que hacer presión porque si no harán lo que quieran.. etc. Todos denotan dos cosas, hartazgo acumulado y ganas de generar un cambio visible y duradero. Se ve y se oye la saturación debida a una clase política corrupta indiferente a las demandas ciudadanas, preocupados de sus propios intereses. Ha molestado mucho no sólo el contenido del Decreto Ley sino también la forma en la que se ha promulgado que se siente como una falta de respeto a los ciudadanos.

Quiza esa sea la exigencia oculta dignidad y respeto para el ciudadano, no reirse en su cara, hacerle de menos y tomarle por tonto. Mucha gente siente una división social palpable entre quienes han votado al actual partido en el poder los socialdemócratas del PSD y quienes están hoy en la plaza. No se trata de una división generacional, en la plaza hay gente de todas las edades, es una división en la forma de percibir que se quiere para el país continuismo o cambio.

Unos se muestran esperanzados creen que estas protestas ya han cambiado algo en la mentalidad de los rumanos y que ese cambio de mentalidad ayudará a que las cosas progresen. Otros no creen que las protestas sirvan para nada y lo ven una pérdida de tiempo porque creen que la clase política no va a cambiar su forma de actuar por unas cuantas protestas. En lo que si coinciden todos es en que hay que hacer presión hay que seguir protestando durante las siguientes semanas para que sepan que como dicen muchos eslóganes Rumania no es sólo vuestra.

A las 22.00 la gente comienza a retirarse de la plaza, poco después a eso de las 22.20 comienzan a oirse petardos y bengalas, un grupo de ultras pertenecientes a dos equipos de fútbol tiran objetos a los antidisturbios que intervienen lanzando gases lacrimógenos.Los aún presentes comienzan a gritar No estáis con nosotros, no estáis con nosotros, sin violencia, sin violencia. Los protestantes que aún quedan en la plaza temen que este incidente perjudique la imagen pacífica de las protestas, que aumente el miedo de la gente a salir y las fuerzas de seguridad sean más contundentes. Pese a ello todo el mundo se despide con un Nos vemos mañana a la misma hora en el mismo sitio.

 

Un comentario »

  1. Margot February 2, 2017 at 14:43 - Reply

    Estamos hasta la peineta de corruptos que agrandan las desigualdades. Solo los ciudadanos y los movimientos cívicos pueden, podemos, frenarlos.
    Felicidades hermanos rumanos, vuestra lucha es nuestra lucha. !Adelante, sin miedo!
    Felicidades Hispatriados por mostrarnos la realidad de lo que sucede, de transmitir la emoción del ambiente, de la gente.
    Resulta familiar esa emoción

Deje su comentario »