El conflicto de Rosia Montana

Talía Delgado February 8, 2012 3
El conflicto de Rosia Montana

Foto:  Alexandr Shabanov | Dreamstime.com

Todo aquel que llega a Rumania tarde o temprano acaba encontrándose con el conflicto de Rosia Montana. No es tarea fácil entender este conflicto de intereses que enfrenta desde hace más de quince años a la empresa minera, organizaciones ecologistas y autoridades.

Rosia Montana es una pequeña comuna formada por 16 pueblos situada en el Monte Apuseni, perteneciente a la región de Alba, en la zona de Transilvania, cerca de Sibiu. Debido a sus ricos yacimientos de oro y plata en esta comuna existe una tradición minera que data de la época romana. Durante los años 70 y 80 una empresa pública se encargaba de la explotación. En 1997 Rosia Montana Gold Corporation (RSGC), una compañía de capital rumano (20%) y canadiense (80%), compró los derechos de explotación de una larga extensión de terreno (23.8823 km²) en esta zona con el objetivo de modernizar la antigua mina y convertirla en la mayor mina de oro Europea.

El proyecto se encuentra paralizado desde entonces debido al desencuentro entre las partes implicadas por factores patrimoniales, ambientales  y legislativos, que ha acabado convirtiéndose en una batalla legal que se prolonga hasta el día de hoy.

En esta zona abundan los restos arqueológicos especialmente donde se ubica la explotación minera y alrededores. De proseguir el proyecto se corre el riesgo de destruir parte del patrimonio cultural rumano. Por ello diferentes organizaciones culturales han hecho presión para declarar la zona patrimonio cultural UNESCO y salvarla de una posible destrucción. La empresa por su parte ha intentado obtener una licencia de explotación pero para ello necesita que las autoridades rumanas competentes le concedan un permiso para que los vestigios puedan ser destruidos. Las acciones en los tribunales de las asociaciones culturales han logrado hasta el momento impedir que la empresa obtenga dicha licencia.

En el Monte Apuseni abunda las especies autóctonas que se verían afectadas por las técnicas empleadas para extraer el oro de la mina. El proyecto minero está basado en la explotación a cielo abierto lo que conlleva la utilización de dinamita para acceder al oro aparte de cianuro y otras sustancias contaminantes para extraer el oro de la roca. Según las organizaciones ecologistas el posible impacto medioambiental podría generar a largo plazo daños irreparables tanto a la naturaleza como a los acuíferos. Por ello las organizaciones ecologistas locales, nacionales e internacionales han organizado diferentes campañas para evitar el inicio del proyecto. La batalla legal entre la compañía y los ecologistas la han ganado hasta ahora estos últimos que han logrado evitar el inicio de la explotación.

El proyecto minero de Rosia Montana contraviene además diversas leyes medioambientales europeas que Rumania como estado miembro deber respetar. A iniciativa de varios parlamentarios rumanos se propuso una ley contra el uso del cianuro que no fue aprobada por el parlamento rumano alegando que ya existían normativas europeas suficientes para proteger en este sentido y que no era necesaria una ley nacional.

El desarrollo sostenible de la zona es otro de los factores polémicos. Al igual que otras regiones mineras rumanas, en las que las minas se han ido cerrando, existe un elevado desempleo en la zona. Uno de los argumentos utilizados por la empresa para ganarse a los habitantes de la zona y a la opinión pública se ha centrado en evidenciar que el proyecto, con una duración prevista de 27 años, de los cuales 17 de explotación efectiva y 9 para limpieza y cierre de las instalaciones, será una fuente de empleo en la zona que ayudaría a revitalizar la economía local y a la larga generaría amplios beneficios económicos también a nivel nacional. Muchas de las organizaciones contrarias al proyecto sostienen que generará empleo temporal y tras su cierre es probable no solo que los habitantes vuelvan a estar desempleados sino también que el deterioro medioambiental impida la construcción de infraestructuras, inversiones en la zona o la explotación turística.

Otro aspecto problemático viene dado por el plan de ordenación del territorio y el plan de urbanismo que prevé la transformación de zona residencial en zona industrial. El plan de ordenación del territorio fue votado por el Consejo Local de Rosia Montana en el 2002. Las autorizaciones emitidas fueron contestadas en instancia por las organizaciones culturales y ecologistas y en el 2008 fueron consideradas ilegales por el Tribunal de Alba Iulia dado que no se contemplaba la protección de los restos arqueológicos de la zona. En el 2007 un tribunal de Cluj anuló los certificados de urbanismo aprobados por el Consejo Provincial de Alba de nuevo por no haber incluido las zonas protegidas y haber creado un plan único de zona industrial para los cuatro municipios de la zona. La anulación de este certificado paralizó los estudios de impacto medioambiental iniciados por la compañía. Ambos planes han sido llevadas a instancia y en todas las ocasiones se ha fallado en contra de los mismos, lo cual impide a la compañía minera iniciar el proyecto.

La declaración de la comuna como zona industrial implica por un lado el cese de cualquier tipo de actividad (edificación, apertura de comercios o explotación turística) que no sea estrictamente industrial y por otro lado mudar a los habitantes de la zona en otra fuera de peligro junto a todas las facilidades existentes (escuelas, dispensarios, etc). La compañía ha construido una nueva zona residencial para los habitantes  de la comuna afectados pero son muchos los que no quieren vender sus casas y trasladarse al nuevo lugar lo cual ha impedido a la compañía iniciar el traslado y estancarse en negociaciones con aquellos vecinos que no desean vender sus terrenos a la compañía.

El año pasado el actual gobierno rumano se manifestó públicamente a favor de la explotación de los recursos de la zona y remarcó el enorme beneficio que reportaría a la economía rumana (especialistas del Oxford Policy Management estimaron que los beneficios directos e indirectos del proyecto añadirían unos 6 mil millones de dólares al PIB rumano). La compañía RMGC espera obtener este año la autorización de explotación e iniciar las extracciones en 2014-2015.

Partes involucradas

RMGC: La compañía minera se aferra a los 2300 empleos que asegura crearán y el crecimiento económico cercano a los 4 mil millones de dólares. Además el hecho de que el Gobierno rumano posea el 19,3 % de la compañía asegura beneficios económicos continuos durante la explotación del proyecto. En el último año ha iniciado una enorme campaña nacional en prensa, radio y televisión para promover los beneficios de su proyecto entre la opinión pública.

Habitantes de Rosia Montana: Los habitantes de la zona se encuentran divididos. Las altas tasas de desempleo de la zona han hecho muchos habitantes estén a favor del desarrollo del proyecto minero. El hecho de que muchos de ellos se verán obligados a vender sus propiedades y mudarse, unido a que la declaración de zona industrial que no permite ningún otro tipo de actividad económica además de los posibles efectos medioambientales ha hecho a muchos reconsiderar su apoyo al proyecto.

Gobierno Rumano: A lo largo de estos 15 años  ha apoyado el proyecto minero debido a los sustanciales beneficios directos e indirectos que  mejorarían la economía rumana. Pese a la reciente prohibición del uso de cianuro en explotaciones mineras en la UE aún no se han tomado medidas nacionales al respecto y las diferentes propuestas de ley en contra del uso de sustancias contaminantes no han sido aprobadas por el Parlamento. Durante el 2011 en numerosas ocasiones el actual presidente rumano expresó públicamente su apoyo al proyecto.

Sociedad Civil : Se encuentra dividida entre los que están a favor o en contra del proyecto minero:

  • En contra: Las organizaciones Rosia Montana  y Alburnus Mayor, formada por los habitantes de la zona, aseguran que el número de empleos reales será menor que el prometido por el Gobierno y la empresa y tratan de impedir que la compañía utilice métodos contaminantes para la extracción del oro, que no se contamine la zona, se destruyan las montañas y naturaleza autóctonas y protejer el patrimonio cultural de la zona. Ambas organizaciones lanzaron la campaña Salvad Rosia Montana con el apoyo de Greenpeace y otras organizaciones internacionales.
  • A favor: Organizaciones como Sustinem Rosia Montana (Apoyamos Rosia Montana)  o Pro Rosia Montana apoyan el proyecto y consideran que generará empleo y nuevas oportunidades que revitalizarán la zona y permitirán un desarrollo sostenible.

 

3 Comentarios »

  1. Diamante March 15, 2012 at 21:54 - Reply

    Un conflicto de difícil solución.
    A menudo no resulta tan ventajoso como prometen las Compañías que traen sus directivos y técnicos dejando los escasos y peor pagados trabajos para la población de la zona.

  2. Lorenzo August 28, 2017 at 14:37 - Reply

    Lo que quiere Golden Corporation es estafar junto con miembros corruptos del Gobierno, al pueblo rumano y robar el país . Una tonelada de rocas minerales extraída por excavación está evaluada en las bolsas a 29000 dólares debido al contenido de muchos metales raros más valiosos que el oro y también de uranio . De la misma tonelada el oro extraído representa una pequeña cantidad evaluada en 100 dólares. La compañía Golden Corporation según el contrato debe pagar al Estado Rumano 6%del valor del oro extraído es decir sólo 6 dolares por tonelada de rocas minerales y se lleva la diferencia de 28994$ porque oficialmente ellos sólo extraen oro.

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