Diez días que han cambiado un mito

Talía Delgado February 10, 2017 0
Diez días que han cambiado un mito

Foto: Hotnews.ro

La historia rumana está llena de grandes héroes que resisten asedios y luchan contra poderosos enemigos, su literatura en cambio refleja la resignación ante un destino fatal, asumir que pase lo que pase nada puede hacerse para evitarlo.

Los rumanos bromean a menudo sobre los pueblos que les han conquistado a lo largo de la historia y suelen decir que “a nosotros no nos han conquistado, nos hemos dejado conquistar y hemos aceptado que este es nuestro destino, nos hemos adaptado al nuevo conquistador hasta que ha llegado el siguiente” una clara referencia a su tradicional coformismo .

Mioriţa la leyenda rumana por excelencia es un  ejemplo de ese carácter fatalista que se extiende hasta al lenguaje donde hay dos expresiones muy popularesAsta e, Ce sa facem, nu avem ce sa facem.(Esto es, Qué podemos hacer, no hay nada que hacer).

Si aunamos todos estos elementos tenemos un país lleno de héroes, fatalista, conformista y resignado ante un destino que no puede cambiar. En apenas diez días, desde el inicio de las protestas, se han roto todos estos mitos de una vez sorprendiendo a propios y ajenos.El primer signo de cambio se produjo con la creación del Dirección Nacional Anticorrupción (DNA) que mostró que podía existir una institución en el país capaz de hacer algo para luchar contra la corrupción, cuando comenzaron a ver desfilar, por tribunales y cárceles, a altos cargos políticos hasta entonces intocables el mito comenzó a tambalearse dando un paso más en la desconstrucción de la resignación. Rumanía tras años de gobernantes y políticos corruptos,fruto muchas veces de la pasividad de los rumanos a la hora de ir a votar,ha dejado de repente de conformarse y quienes siguen protestando han contribuido a alejar esa imagen de dejadez.

Son muchos los rumanos que no entienden por qué continúan las protestas cuando ya se ha anulado el polémico Decreto Ley, cuando el Ministro de Justicia ha dimitido, entonces, ¿por qué siguen acudiendo a la Plaza y piden la dimisión de un Gobierno elegido por los votantes?. Porque existe una meta más alta. Las protestas no se dirigen a este Gobierno, se dirigen a una forma de hacer política de la que están hartos y el mensaje de los protestantes es claro, ¡Basta Ya!, no tragamos más.

Los ecos de estas movilizaciones vienen de atrás, del saqueo continuo del patrimonio, como en el caso de Roşia Montană, de las redes de corrupción institucional que propiciaron la tragedia del club Colectiv y sus posteriores víctimas en los hospitales cuya mala gestión y falta de equipamento se debe de nuevo a tramas corruptas. El mensaje de la corrupción mata, no nos robeís nuestro futuro es el clamor de la gente apostada en la Plaza sólo que esta vez han dado un paso más.Ya no son meros testigos, son vigilantes que volverán a protestar cada vez que sea necesario hasta que estas prácticas corruptas acaben, hasta que cualquier partido, indepedientemente de su signo político, no gobierne a base de Decreto Ley. Muchos han entendido a raiz de estos hechos la importancia de acudir a las urnas para evitar que políticos, de cualquier partido, encausados y corruptos lleguen a gobernar un país.

Ayer en la Plaza se gritaba “Refuz, refuz, acest abuz, resist, zi de zi aici vom fi y suntem cu ochi pe voi”(Rechazo,rechazo este abuso, resisto, cada día aquí estaré, os vigilamos),tres principios que a partir de ahora van a estar más presentes que nunca en la sociedad rumana. No es casualidad que las protestas se cierren cantando el himno nacional titulado ¡Deșteaptă-te, române! (¡Despiértate, rumano!) Ya han despertado,les queda mucho camino y tienen que estar espabilados.

 

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